Autobuses ateos

10 de Febrero, 2009 . CiberEnsayos.com. Por Germán Galeano Penis.

autobuses-ateosEn las ciudades más importantes de diferentes países, se vine realizando una insólita campaña publicitaria orientada nada menos que a negar la existencia de Dios. Los patrocinadores de semejante empeño han elegido el exterior de los autobuses urbanos como soporte físico de su lema, que dice así: ‘PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE, DEJA DE PREOCUPARTE Y DISFRUTA DE LA VIDA’.

Desde una elemental perspectiva del empirismo filosófico o del sistema económico mercantilista o, simplemente, del sentido común resulta un reclamo publicitario de muy dudosa índole, ya que por su propia naturaleza ni siquiera cabría la posibilidad, obviamente, de atribuirlo a una acción proselitista, más o menos razonable, de un credo establecido.

De manera que si tal eslogan no tiene finalidad mercantil, política ni religiosa, ¿deberá su existencia, acaso, a esa extraña beatería de quienes, siendo ateos, no pueden olvidarse de Dios, aunque sólo sea para negarlo? Es más: bien mirado se diría que tiene la característica ofensiva de una de esas pintadas grafiteras que perfilan el síndrome del amor frustrado: ‘Odio a Pepita. El que se arrime a ella es tonto’.

Porque en realidad, ¿quién, en sus cabales, puede llegar a invertir su dinero, su trabajo y su tiempo en esta operación? Es más, ¿por qué y para qué lo hace? Y sobre todo, ¿con qué fundamento respecto de las preocupaciones y el disfrute de la vida de los creyentes?

Pudiera ocurrir que los patrocinadores de tal campaña anden muy mermados de sentimientos humanitarios y de agudeza social, y en su conmovedora miopía hayan llegado al extremo de percibir al ser humano postmoderno en la calamitosa situación de estar tan preocupado por la existencia de Dios que, por esta causa, se ha negado a si mismos el derecho a disfrutar de la vida. Al menos, esto es lo que parece desprenderse de la desastrosa inoportunidad de su, en el fondo, atormentada campaña contra los creyentes.

En cualquier caso, el viejo deseo de borrar el nombre de Dios de la faz de la tierra, nos salta a los ojos en estos días y horas en que el insensible materialismo lo invade todo, en que la sordidez y el mal gusto representan la cumbre del espectáculo y en que las expresiones y comportamientos más soeces y repugnantes son reídos y aplaudidos con insensata fruición por todas partes…

¿A quien va, pues, dirigido el dardo emponzoñado de esta campaña de los activistas ateos? Pues singularmente a la poca gente sencilla que ha sabido encontrar refugio, esperanza, consuelo, sosiego y fortaleza en Dios mediante su legítima vocación personal o bien a causa de la tragedia, a veces terrible, que hiere su existencia.

Hay que reconocer, sin embargo, que los ateos del autobús han dado muestras de un cierto comedimiento al introducir en la frase el adverbio PROBABLEMENTE como elemento moderador.

De tal manera que, considerada la cuestión de tejas para abajo, se podría afirmar en sentido contrario: PROBABLEMENTE Dios existe, a pesar de los horrores del mundo. Pero de tejas para arriba… ¿quién sabe? Puede que exista el Universo, la Eternidad… y, detrás de todo ello, Dios, o, mejor, el Creador o Supremo Hacedor.

Lo que ocurre con evidente certeza es que, si en esta materia tan elevada e infinita, nuestra pobre mente humana no da para más, tampoco es para que nadie se pase la vida negando insidiosamente la existencia de Dios, y que lo hagan precisamente ante aquellos que creen en ella benigna y pacíficamente, sea cual fuere su credo, especialmente si se dedican a practicar la caridad en virtud de su fe. Atacar sobre todo esta fe humanitaria es, más que una insidia, una brutalidad propia de la energumenia más radical e intolerante.

Que cada cual (teístas, deístas, agnósticos, ateos…) viva la vida como crea conveniente dentro, naturalmente, de unos límites morales y sociales razonables; pero seamos civilizados y dejémonos en paz unos a otros.

Deje un comentario


www.ciberensayos.com. - Todos los derechos reservados
Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización- Aviso legal